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“No fate but what we make”: Terminator 2 y la Psicología del Yo Futuro

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jul 22
  • 5 min read



“El futuro no está escrito. No hay destino más que el que hacemos.”

—Sarah Connor, Terminator 2



Introducción



Pocas películas de acción han dejado una huella tan profunda en la cultura popular como Terminator 2: Judgment Day (James Cameron, 1991). Más allá de su impecable realización técnica y su impacto en el cine de ciencia ficción, la secuela de The Terminator plantea una pregunta radicalmente humana:

¿Podemos cambiar el futuro, o estamos destinados a repetirlo?


Esta pregunta, en realidad, no es muy distinta de otra que nos hacemos en silencio cuando tomamos decisiones cotidianas que parecen banales, pero que moldean el curso de nuestras vidas:

¿Quién quiero ser mañana, y qué puedo hacer hoy para llegar ahí?


En este artículo, exploraremos cómo Terminator 2 puede leerse como una poderosa metáfora del concepto psicológico de Future Self o “Yo Futuro”, una idea cada vez más respaldada por la neurociencia, la psicología evolutiva y las terapias de tercera generación.





I. El Yo del Futuro: una ficción útil



La noción del Future Self propone que cada ser humano tiene la capacidad (y la necesidad) de imaginarse a sí mismo en el futuro. Esto no es solo un ejercicio de fantasía: se ha demostrado que nuestra capacidad de conectarnos emocional y narrativamente con ese Yo Futuro influye en nuestras decisiones presentes, desde ahorrar dinero hasta cuidar la salud o sostener relaciones significativas.


Según Hal Hershfield (UCLA), las personas que sienten mayor conexión con su Future Self toman mejores decisiones a largo plazo. En sus estudios con neuroimagen, observó que el cerebro responde al Yo Futuro como si fuera otra persona. Es decir, nuestro Yo de mañana se siente como un extraño… a menos que entrenemos esa conexión.





II. Sarah Connor y la ruptura con el destino



En Terminator 2, Sarah Connor ha vivido la revelación de un futuro devastador: la guerra entre humanos y máquinas. Esta conciencia la lleva a prepararse obsesivamente, casi paranoicamente, para ese destino.


Pero lo más interesante es que no se entrega al determinismo. Sarah encarna la figura de quien ha visto lo peor del futuro… y elige actuar para cambiarlo. Esta postura es exactamente lo que promueve la psicología basada en el Yo Futuro: la anticipación no es resignación, sino preparación creativa.


“El conocimiento del futuro no es una condena, es una oportunidad de rediseño.”


Sarah, sin saberlo, está participando de una forma extrema de lo que en ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) se llama vinculación con valores futuros: vivir hoy desde el tipo de persona que quiero llegar a ser, incluso si hay sufrimiento en el camino.





III. El Terminator reprogramado: del enemigo al protector



El T-800, interpretado por Arnold Schwarzenegger, representa un giro radical en la narrativa: pasa de ser asesino a guardián. Esta transformación está motivada por una reprogramación, sí, pero lo fascinante es cómo aprende a comportarse como un ser ético, casi compasivo.


John Connor lo entrena. Le enseña. Le dice que no debe matar. Y el Terminator… obedece. Pero más aún: entiende. Incluso llega a decir: “Ahora entiendo por qué lloran, pero yo nunca podré hacerlo.”


Esa frase es profundamente conmovedora porque muestra que el cambio de identidad no depende solo de emociones auténticas, sino de la voluntad de actuar en función de un ideal ético, aunque no se sienta natural.

Esto es un reflejo directo de lo que ocurre en muchas formas de psicoterapia: actuar desde el Yo que queremos construir, aunque aún no lo sintamos del todo real.





IV. John Connor como puente entre versiones de uno mismo



John es, literalmente, el futuro en construcción. Pero lo que hace que Terminator 2 sea tan fascinante es que él no es pasivo frente a su propio destino. Aunque le han dicho que será un líder, también es un niño enojado, abandonado por su madre y criado por un sistema indiferente.


La historia de John representa una tensión interna entre el niño herido y el adulto posible, entre el legado traumático y la vocación heroica. Es un dilema que muchas personas enfrentan: ¿qué hago con el sufrimiento que heredé? ¿Lo uso para repetir o para transformar?


En psicología narrativa, esto se llama reautoría: la posibilidad de reinterpretar nuestras experiencias pasadas para contar una historia distinta. Y John, al conectar con el T-800 y con su madre, empieza a escribir su propia versión del futuro.





V. La bomba que no estalló: el presente como campo de batalla



Uno de los momentos más tensos del film ocurre cuando Sarah decide asesinar a Miles Dyson, el científico que desarrollará la tecnología base de Skynet. La escena pone en jaque un dilema clásico: ¿se puede justificar la violencia para evitar un mal futuro?


Pero lo que importa aquí no es solo la acción, sino la pausa. El instante en que Sarah titubea al ver a Dyson con su hijo. Ese momento encarna la disonancia cognitiva entre nuestros valores y nuestras conductas, y la posibilidad de elegir de nuevo. Dyson se une a su causa, no por miedo, sino por conciencia.


La película nos recuerda que el presente es el único lugar donde el futuro puede cambiarse. Y que no hay destino, salvo el que elegimos hacer realidad… cada día.





VI. Aplicaciones terapéuticas: ejercicios con el Yo Futuro



Hoy en día, múltiples enfoques terapéuticos usan la idea del Future Self como herramienta de motivación y regulación emocional. Algunas técnicas incluyen:


  • Escribir una carta desde tu Yo Futuro a tu Yo actual, dándote consejos o agradecimientos por lo que hiciste hoy.

  • Visualizar una escena concreta del futuro que desees, con detalles sensoriales y emocionales.

  • Brindar en voz alta por tu Yo del futuro, reconociendo los esfuerzos que estás haciendo ahora para que esa versión exista.



Estas prácticas son más efectivas cuando están conectadas con valores, no con resultados. No se trata de imaginar riqueza o fama, sino de cultivar la imagen de alguien más sabio, más generoso, más coherente.





Conclusión: un destino abierto



Terminator 2 es mucho más que una película de acción. Es una parábola sobre el poder transformador de las decisiones presentes, sobre el potencial de reprogramarnos hacia el bien, incluso si venimos de contextos violentos o sistemas fríos. Es una historia sobre lo que puede ocurrir cuando el pasado no nos define, sino que nos impulsa a ser algo más.


Recordarlo es útil. Porque muchas veces vivimos como si el futuro estuviera escrito. Como si lo que nos pasó marcara lo que puede pasar.


Pero como dijo Sarah Connor, mirando un horizonte abierto:


“Si una máquina, una Terminator, puede aprender el valor de la vida humana… tal vez nosotros también podamos.”





Referencias



  • Hershfield, H. E. et al. (2011). “Future self-continuity: how conceptions of the future self transform intertemporal choice.” Journal of Experimental Psychology: General.

  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change.

  • McAdams, D. P. (2001). The Psychology of Life Stories. Review of General Psychology.

  • Cameron, J. (Director). (1991). Terminator 2: Judgment Day [Film]. TriStar Pictures.




 
 
 

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