top of page

Wim Hof, el agua fría y la activación: del borde del abismo a la pelopincho del fondo y de casa

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Nov 27, 2025
  • 9 min read


Imaginemos la escena: Holanda, canales congelados, un tipo medio loco se mete al agua helada para no hundirse en la depresión después de que su esposa se suicida. Al mismo tiempo, en cualquier barrio del Conurbano o de Capital, alguien llena una pelopincho, prende la manguera de agua fría y usa ese “manguerazo” como mini-ritual para salir de la cama, moverse y sentir que todavía está vivo. En el fondo, están jugando al mismo juego: usar el cuerpo y el frío como activación, como forma de no quedar atrapado en la historia depresiva.



1. La herida de Hof y el nacimiento del método



Wim Hof no nació “gurú del hielo”. Su primera esposa, Olaya, se suicidó en 1995. Él mismo cuenta que el dolor y la desorganización emocional fueron tan grandes que el único lugar donde su cabeza se aquietaba era el agua helada de los canales de Ámsterdam.


De esa mezcla de duelo, desesperación y experimentación salió lo que hoy se llama Wim Hof Method (WHM):


  • Respiraciones específicas (hiperventilación controlada + retenciones)

  • Exposición al frío (duchas frías, baños de hielo, agua helada al aire libre)

  • Enfoque mental / compromiso (la parte de “me quedo, respiro, atravieso esto”)



Es importante decirlo claro: el origen no es “biohacking cool”, es dolor extremo. Y eso lo vuelve muy interesante para pensar la depresión y la activación conductual.





2. Qué hace realmente el método en el cuerpo



La combinación de respiración + frío genera un cóctel fisiológico bastante potente:


  • Respiración WHM:


    • Es una secuencia de respiraciones profundas y rápidas, seguida de retenciones de aire.

    • Cambia transitoriamente la química de la sangre (más alcalina), activa fuertemente el sistema simpático y, paradójicamente, después abre una ventana de más calma y claridad.


  • Frío controlado (duchas frías, inmersión):


    • Dispara una respuesta de “estrés agudo”: sube noradrenalina, dopamina, beta-endorfinas, se acelera el corazón, se contraen los vasos sanguíneos.

    • Esa mini-tormenta, si es breve y repetida, funciona como hormesis: dosis pequeñas de estrés que entrenan la capacidad de recuperación del sistema nervioso.


  • Efectos medidos en estudios:


    • Un ensayo clínico reciente con mujeres con alto estrés y síntomas depresivos comparó un programa tipo Wim Hof (respiración + duchas frías) vs. respiración lenta y duchas tibias. Ambos grupos mejoraron ansiedad, depresión y estrés, con reducción del 24% de síntomas depresivos y beneficios mantenidos a 3 meses. El grupo Wim Hof, además, rumiaba menos después del estrés.

    • Una revisión sistemática sobre el método encontró que puede reducir marcadores inflamatorios y aumentar interleukina-10 (antiinflamatoria), vía un pico de adrenalina.

    • Otros estudios y revisiones sobre inmersión en agua fría muestran mejoras en ánimo, calidad de vida, sueño y síntomas de depresión y ansiedad, aunque con muestras chicas y mucha heterogeneidad.




Conclusión honesta: no es magia, pero sí es un estímulo físico real, con efectos medibles en el sistema nervioso, la inflamación y el estado de ánimo. La evidencia es prometedora, todavía preliminar, y suele plantearse como complemento, no reemplazo, de otros tratamientos.





3. De terapia conversacional a “terapia de activación”



Las terapias basadas en evidencia para depresión (por ejemplo, activación conductual, muchas formas de TCC y las terapias contextuales) coinciden en algo:


Si sólo hablo de lo mal que estoy, pero no cambio lo que hago con mi cuerpo y mi día, es muy difícil que el sistema se reorganice.


El método de Hof es, en la práctica, un protocolo de activación con tres capas:


  1. Activación conductual


    • Me levanto, preparo el espacio, lleno la pelopincho, prendo la ducha fría, agarro la manguera.

    • Rompo la cadena clásica depresiva: cama–pantalla–rumiación.

    • Hay objetivo concreto: “hacer mis 2–3 minutos de frío y 3 rondas de respiración”.


  2. Activación fisiológica


    • El frío saca al cuerpo del modo “apagado” típico de la depresión (bradicinesia, fatiga, pasividad) y lo lleva, aunque sea por unos minutos, a un modo “estoy vivo, reacciono, me enciendo”.

    • Esa activación, repetida, va construyendo una narrativa corporal distinta: “no estoy totalmente roto; puedo hacer cosas difíciles y después me calmo”.


  3. Activación narrativa


    • En vez de contar siempre la historia “estoy mal, nada cambia”, se instala un micro-relato diario:


      “Hoy de nuevo me metí bajo el agua fría aunque no tenía ganas. Aguanté 30 segundos más. Después me sentí distinto.”

    • Eso es oro puro desde el punto de vista de terapia: el sujeto se ve haciendo algo valiente y activo, no sólo “padeciendo”.




Por eso mucha gente con historias depresivas o incluso con pensamientos suicidas encuentra en estos rituales una especie de ancla diaria: una prueba de que pueden seguir diciendo “sí” a la vida, aunque sea por micro-pedacitos.





4. La pelopincho y el manguerazo como versión criolla



No hace falta un lago noruego. En Argentina, el equivalente puede ser:


  • Pelopincho en el patio / terraza


    • Llenarla temprano, usarla para una inmersión corta (30 segundos–2 minutos) al final de una ducha normal.

    • Incluso en verano, el contraste funciona como activación. En invierno, con más cuidado y menos tiempo.


  • Manguerazo consciente


    • Ritual muy simple: salir al patio o a la vereda, abrir la manguera de agua fría y “recorrer el cuerpo” durante 1–3 minutos.

    • Hacerlo con respiración consciente (por ejemplo, inhalar por nariz contando 4, exhalar por boca contando 6) mientras el agua cae en distintas zonas.


  • Ducha fría “en capas”


    • Empiezo con agua tibia.

    • Bajo la temperatura hasta “fresca incómoda” y me quedo 30–60 segundos respirando.

    • Opcional: un rato de frío más intenso sólo al final, siempre con la sensación “es intenso, pero estoy seguro, respiro y después salgo”.




Todo esto se convierte en una forma de activación conductual accesible, cuya consigna central podría ser:


“No busco castigarme con frío; busco recordarle a mi cuerpo que puede atravesar cosas difíciles sin romperse.”





5. ¿Y los estudios? ¿Cómo se compara con la terapia de hablar?



Hoy la evidencia apunta a varias cosas:


  • Los estudios de Wim Hof + frío muestran mejoras en estrés, síntomas depresivos y resiliencia fisiológica. Pero:


    • Las muestras suelen ser pequeñas.

    • Muchas veces se comparan con controles activos (respiración suave, duchas tibias) que también mejoran a la gente.


  • La respiración consciente por sí sola, aun sin frío, tiene meta-análisis mostrando reducción de ansiedad, estrés y depresión, con mejoras en variabilidad de la frecuencia cardíaca (más tono vagal, mejor regulación).

  • Las revisiones sobre inmersión en agua fría / natación en mar / duchas frías la presentan como


    • una intervención prometedora para ánimo y ansiedad,

    • útil como adjunto a terapias principales (psicoterapia, medicación),

    • todavía lejos de ser tratamiento de primera línea.




Si lo comparamos con “sólo terapia conversacional”, yo lo pensaría así:


  • La terapia de hablar trabaja sobre significado, vínculos, patrones de pensamiento, historia de vida.

  • El frío y la respiración trabajan sobre cuerpo, sistema nervioso, sensación de agencia física.



Lo más potente, en muchos casos, no es elegir uno u otro, sino combinarlos:


hablar de lo que duele y diseñar un ritual corporal diario que desmienta la narrativa “soy puro bloqueo”.





6. No todo es épico: riesgos y matices necesarios



Acá hay que ser muy claros, porque la épica del hielo en redes tapa muchas cosas:


  • Riesgos cardíacos y desmayos:


    • El frío intenso y la apnea pueden provocar arritmias incluso en personas jóvenes sanas.

    • Ha habido muertes asociadas al método, sobre todo por hacer las respiraciones y retenciones en el agua (piscinas, lagos).


  • Reglas básicas de seguridad:


    • Nunca hacer respiraciones con retención profunda dentro de una pileta, río, lago o mar. Si te desmayás, te ahogás.

    • Si hay antecedentes cardíacos, presión alta, embarazo, epilepsia u otros problemas médicos: siempre consultar a un profesional antes de jugar con agua muy fría o hiperventilación.

    • Empezar de menos a más: primero agua fresca, tiempos cortos, escuchar el cuerpo.


  • Sobre depresión severa o ideas suicidas


    • El método puede ser un apoyo, una práctica que dé estructura y sensación de fuerza.

    • No reemplaza tratamiento profesional cuando hay riesgo de vida.

    • Si alguien está con ideas suicidas activas, el primer paso es pedir ayuda (líneas de crisis, servicios de emergencia, profesionales de salud mental). El agua fría puede esperar; la seguridad no.







7. En síntesis: del hielo nórdico a la pelopincho barrial



Si lo miramos desde la psicología contextual y la activación conductual, el método Wim Hof puede leerse así:


  • Es una forma de poner el cuerpo en el centro del tratamiento, no sólo la cabeza.

  • Es un ejemplo radical de exposición a un estrés manejable: entreno al sistema nervioso a tolerar incomodidad sin salir corriendo.

  • Funciona como ritual de activación, que puede transformarse en pelopincho, ducha fría o manguerazo en cualquier barrio, si se hace con intención y cuidado.



Y quizá lo más profundo es esto: para una persona que siente que ya no puede más, poder decirse cada mañana


“No sé cómo voy a resolver toda mi vida, pero hoy me animé a mirar al frío a la cara y quedarme respirando”

es una micro-decisión a favor de la vida.







🧊🌿

RUTINA COMPLETA (10–15 minutos)



Método de activación fisiológica + disposición abierta

(versión segura, progresiva y apta para primavera/verano)





1. Preparación (1 minuto)



Objetivo: instalar intención + mover el cuerpo fuera del piloto automático depresivo.


  • Elegí un espacio donde puedas estar tranquilo (baño, patio, terraza, balcón, jardín).

  • Decite en voz baja:


    “Hoy entreno apertura. No necesito ser fuerte; sólo necesito estar presente y respirar.”

  • Dos movimientos simples para “despertar” el cuerpo:


    • 10 círculos de hombros.

    • 5 respiraciones amplias, sin esfuerzo.







2. Respiración WHM Suave (4 minutos)



(Versión segura, sin retención extrema, ideal para iniciarse)


  • 30 respiraciones: inhalá por nariz grande y soltar por boca sin empujar.

  • Después de la última exhalación, retené suave 15–20 segundos, sin pelearte con la sensación.

  • Respirá profundo 1 vez y retené 10 segundos más.

  • Repetí dos rondas.


    Objetivo: encender el sistema, subir noradrenalina y foco, pero sin ir al límite.



Nota clínica: esta fase ya empieza a cortar la inercia depresiva. La mente suele quejarse, pero el cuerpo se activa y cambia el relato interno: “ah, puedo”.





3. Agua fresca → fría (4–5 minutos)



Principio: empezar tibio, volver fresca, terminar fría.

Ideal si querés usar ducha, pelopincho, manguerazo o balde.



Opción A — Ducha (progresión en 3 capas)



  1. 1 minuto tibio. Te orienta, baja la anticipación ansiosa.

  2. 1 minuto agua fresca. Incomodidad tolerable. Respiración 4–6 (inhalás 4 seg, exhalás 6).

  3. 30–45 seg fríos. No es castigo; es entrenamiento de presencia.


    • Postura recomendada: pecho abierto, mandíbula floja, mirada suave.

    • Pensamiento guía:


      “Esto es intenso, pero pasajero. No me lastima: me despierta.”





Opción B — Pelopincho (versión criolla, recreativa y segura)



  1. Entrar de a poco: tobillos → rodillas → muslos (30 seg).

  2. Sentarte: 30–45 seg respirando largo.

  3. Salir y sentir: dejá que el cuerpo entienda el contraste.




Opción C — Manguerazo ritual



  1. 1 min recorriendo piernas, espalda y brazos.

  2. Respiración suave 4–6 mientras el agua cae.

  3. Pensamiento guía:


    “Estoy entrenando apertura, no resistencia.”






4. Integración corporal (2 minutos)



Objetivo: convertir el shock en regulación, para cerrar el ciclo fisiológico.


  • Poné la palma en el pecho y la otra en el abdomen.

  • Tres respiraciones largas.

  • Observá:


    • el pulso,

    • el hormigueo,

    • el calor que regresa,

    • la claridad mental (“Ah, estoy más presente”).


  • Cerrá con una frase:


    “Ya pasé por esto. Puedo pasar por otras cosas.”






5. Ritual final (30–60 segundos)



Algo simple que consolide la narrativa diaria:


  • tomar sol leve,

  • poner música,

  • escribir una frase en un cuaderno,

  • o anotar 1 acción pequeña para el día.



Esto convierte la activación en hábitat, no sólo en estímulo.





🌞🌸

PRIMAVERA/VERANO: LA PUERTA DE ENTRADA LÚDICA



Cómo usar el calor para que la práctica sea recreativa y supere la resistencia al frío


Acá está la clave psicológica:

El cuerpo tolera mejor lo incómodo cuando la mente lo vive como juego, no como sacrificio.

La primavera y el verano son ideales para entrenar eso.



1. Empezar por el disfrute



Antes de la intensidad, establecer la asociación “esto es agradable”:


  • Pelopincho con sol tibio.

  • Agua de manguera en una terraza caliente.

  • Ducha normal con final fresco, no helado.



Cuando el cuerpo no se siente amenazado, la resistencia mental cae drásticamente.



2. El calor es un “buffer” emocional



La temperatura ambiente cálida hace que:


  • el frío se sienta menos hostil,

  • más controlable,

  • más parecido a jugar con agua que a hacer una proeza heroica.



Esto facilita el aprendizaje de disposición abierta:


entrar en algo incómodo, no para dominarlo sino para dejar de huirle.



3. Asociar la práctica al placer, no al sufrimiento



En verano se puede acompañar con:


  • música,

  • juegos con agua con hijos,

  • un solcito de mañana,

  • usar la pelopincho como “pausa refrescante”.



Esto ayuda a hackear la mente depresiva, que suele pensar en términos de “todo o nada”, “me destruye o no lo hago”: el agua pasa a ser parte del día, no un castigo.



4. Entrenar antes de necesitarlo



El verano es la temporada donde los rituales se consolidan:


  • Si entrenás la apertura con agua fresca en enero,

  • cuando llegue junio,

  • tu sistema nervioso ya conoce el camino.



Y esa memoria corporal hace la diferencia:

lo que antes era amenaza pasa a ser sensación intensa pero familiar.



5. La llegada de la primavera como metáfora anti-depresiva



Desde ACT, DBT y activación conductual lo pensamos así:


  • invierno = contracción, letargo, pesadez, poca energía.

  • primavera = tu sistema está más disponible para moverse.



Aprovechar ese viento a favor para instalar la práctica es mucho más eficiente que esperar “a estar mal”.





🧊🌞

VERSIÓN DE BOLSILLO (para pegar en la heladera)



Todos los días (10–15 min):


  1. Preparación (1 min).

  2. Respiración WHM suave (4 min).

  3. Agua fresca → fría (4–5 min).

  4. Integración (2 min).

  5. Ritual final (1 min).



Objetivo psicológico:


  • Activación diaria,

  • tolerancia a la incomodidad,

  • disposición abierta,

  • cortar la cadena depresiva,

  • recuperar agencia corporal.


 
 
 

Recent Posts

See All

Comments


© 2025 by Marcelo Gallo de Urioste, Licenciado en Psicología. 

bottom of page