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“Is there life on Mars?” Violencia intrafamiliar, disociación infantil y fragmentación perceptiva

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jan 25
  • 4 min read







Una lectura psicotraumatológica de






Introducción



La canción Life on Mars? (1971) de David Bowie ha sido ampliamente interpretada como una pieza de crítica cultural o de collage surrealista. Sin embargo, una lectura atenta de su letra permite identificar una secuencia psicológica consistente con procesos de disociación infantil en contextos de violencia intrafamiliar crónica o de falla severa del sostén parental.


El presente artículo propone una lectura psicotraumatológica de la canción, integrando aportes de la teoría del apego (Bowlby), el concepto de apego desorganizado (Main & Solomon), los modelos de trauma complejo (Herman), la disociación estructural (Van der Hart, Nijenhuis & Steele) y la neurobiología interpersonal del trauma (Schore).





1. La escena parental como núcleo traumático ambiguo



Uno de los pasajes más relevantes de la letra señala:


But her mother is yelling “No”

And her daddy has told her to go


Desde una perspectiva clínica, la canción no especifica el contenido del conflicto, lo cual habilita una lectura rigurosa no unívoca. A continuación se proponen dos interpretaciones psicotraumatológicas alternativas, ambas consistentes con la letra y con la clínica del trauma infantil.





1.1. Primera lectura: rechazo directo y expulsión del campo relacional



En una primera interpretación, la escena puede leerse como una situación en la que la niña es el objeto directo del conflicto parental:


  • La madre aparece desregulada, asociada al grito y la negativa.

  • El padre no actúa como figura protectora, sino como agente que ordena la retirada de la niña.



Desde la teoría del apego (Bowlby, 1969/1982), esta configuración implica una falla grave del sostén: no hay mediación emocional, ni validación, ni protección. La niña queda expulsada del espacio relacional en el momento de mayor activación afectiva.


Este patrón es compatible con el desarrollo de apego desorganizado (Main & Solomon, 1990), donde la figura de apego no puede ser utilizada como base segura. Liotti (2004) señala que este tipo de experiencias constituye un antecedente central de respuestas disociativas tempranas.





1.2. Segunda lectura: testigo de violencia intrafamiliar y retirada forzada



Una segunda lectura, igualmente plausible, es que la niña no sea el blanco directo del conflicto, sino testigo de una situación de violencia intrafamiliar:


  • El “no” de la madre puede leerse como una negativa dirigida al padre, en un contexto de amenaza o coerción.

  • El padre, en lugar de proteger a la niña, la obliga a retirarse de la escena, dejándola sin explicación ni contención.



En esta interpretación, la niña queda expuesta a una escena violenta que no puede comprender ni procesar, y es simultáneamente excluida del vínculo. Este patrón es frecuente en contextos de violencia doméstica, donde los niños son alejados físicamente del conflicto sin que ello implique protección emocional.


Desde la clínica del trauma complejo (Herman, 1992), ser testigo reiterado de violencia interpersonal constituye un estresor severo, especialmente cuando no hay un adulto que ayude a nombrar, regular e integrar la experiencia.





2. Repetición traumática y habituación afectiva



’Cause she’s lived it ten times or more


Esta línea indica que la escena —ya sea de rechazo directo o de violencia presenciada— no es episódica, sino repetida. La repetición es un rasgo central del trauma complejo infantil: no hay evento único, sino una atmósfera relacional crónicamente insegura.


Putnam (1997) y Herman (1992) describen que, ante la repetición inescapable, el sistema nervioso infantil tiende a desarrollar embotamiento afectivo y reducción de la reactividad consciente. El “aburrimiento” al que alude la letra no implica indiferencia, sino habituación traumática.





3. Retirada atencional y entrada en la disociación



Tras la escena familiar, la letra desplaza el foco hacia el cine y la imagen:


But the film is a saddening bore


Este pasaje marca un cambio de estado de conciencia. Desde el modelo de la disociación estructural (Van der Hart et al., 2006), cuando una experiencia relacional resulta abrumadora e inintegrable, la conciencia puede escindirse funcionalmente.


La fijación atencional en la pantalla cumple una función regulatoria:


  • estrecha el campo de conciencia,

  • reduce la activación emocional,

  • disminuye la implicación corporal.



Schore (2003, 2012) describe este proceso como una respuesta mediada por circuitos parasimpáticos dorsales, asociada a inmovilización, desconexión y reducción del afecto consciente.





4. El estribillo como paisaje disociativo fragmentado



El estribillo introduce una secuencia de imágenes inconexas:


Sailors fighting in the dance hall

Oh man! Look at those cavemen go

It’s the freakiest show


Estas escenas no conforman una narrativa coherente. Desde la psicotraumatología, esta fragmentación es altamente significativa. La disociación no implica ausencia de contenido mental, sino desorganización de la experiencia (Nijenhuis & Van der Hart, 2011).


Los elementos comunes de estas imágenes son:


  • violencia desplazada,

  • agresión externalizada,

  • observación sin participación.



La violencia ya no ocurre en el hogar.

Ocurre en la pantalla.


La niña observa escenas de conflicto despersonalizadas, sin verse implicada corporalmente. Este desplazamiento es consistente con procesos de desrealización y despersonalización descritos por Van der Kolk (2014).





5. “Is there life on Mars?” como formulación disociativa explícita



El estribillo culmina con la pregunta:


Is there life on Mars?


Desde esta lectura, Marte funciona como una metáfora de distancia psíquica extrema. No se trata de una fantasía lúdica, sino de la formulación poética de una necesidad neuropsicológica: la creación de un “lugar otro” donde el self pueda existir sin amenaza.


Putnam (1989) señala que, en niños expuestos a trauma temprano, la disociación adopta con frecuencia formas imaginativas y espaciales, precisamente porque aún no existe una narrativa autobiográfica integrada.


Marte no es evasión patológica: es regulación de emergencia ante la ausencia de regulación externa.





6. Discusión integrada



Las dos lecturas propuestas —rechazo directo o testimonio de violencia intrafamiliar— convergen en un mismo punto clínico: la falla del entorno cuidador. En ambos casos, la niña queda sin sostén emocional en un contexto de alta activación.


La secuencia que presenta Life on Mars? es clínicamente consistente:


  1. Entorno relacional desregulado.

  2. Ausencia de protección parental.

  3. Repetición del conflicto.

  4. Retirada atencional hacia la pantalla.

  5. Fragmentación perceptiva.

  6. Fantasía de un espacio psíquico alternativo.



Desde esta perspectiva, la disociación no constituye un déficit, sino un logro adaptativo del sistema nervioso infantil.





Conclusión



Life on Mars? puede ser leída como una representación cultural precisa de los mecanismos disociativos que emergen en niños expuestos a violencia intrafamiliar o a fallas graves del sostén parental. La canción no describe explícitamente el trauma; lo encarna en su estructura, en su fragmentación y en su desplazamiento perceptivo.


La niña no se disocia porque sea frágil.

Se disocia porque nadie pudo sostenerla en la escena real.


Marte no es huida.

Es el nombre poético de una estrategia de supervivencia psíquica.




 
 
 

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