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TLP como déficit en socialización afectiva

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jan 12
  • 4 min read

Terapia como reaprendizaje del vínculo



Revista Coco – Psicología, vínculo y humanidad





Introducción



Durante años, el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) fue presentado como un problema de “impulsividad”, “inestabilidad” o incluso “carácter difícil”. Pero esa mirada se queda corta. Si uno corre el foco de la conducta visible y mira la arquitectura emocional que la sostiene, aparece otra formulación, más clínica y más compasiva:


El TLP puede entenderse como un déficit en la socialización afectiva: una dificultad para aprender a estar con otros bajo emociones intensas sin que el vínculo se viva como amenaza.


No se trata de mala educación emocional ni de falta de deseo de vínculo. Todo lo contrario: el TLP se organiza alrededor de un deseo de cercanía tan profundo que, cuando el lazo se percibe inestable, el sistema nervioso entra en modo supervivencia.


Este artículo propone pensar la terapia no como corrección de una “personalidad defectuosa”, sino como un proceso de reaprendizaje relacional: entrenar, paso a paso, la capacidad de sostener vínculos cuando el cuerpo grita peligro.





1. El problema no es social: es vincular bajo emoción



Las personas con TLP no “fallan” en entender normas sociales. De hecho, suelen ser especialmente sensibles al otro. El conflicto aparece cuando el vínculo se carga de afecto:


  • una demora en responder un mensaje

  • una diferencia de opinión

  • un límite

  • una ausencia momentánea



Todo eso puede ser vivido no como contingencia cotidiana, sino como amenaza de abandono.


No es: “me da bronca que no me contestes”

Es: “si no estás, dejo de existir para vos”


La emoción no sólo es intensa: es existencial.





2. Déficit en socialización afectiva



Si usamos esta formulación, el TLP puede pensarse como una falla en el aprendizaje temprano de cuatro capacidades básicas del vínculo:



a) Regulación emocional en presencia del otro



No tanto “calmarse a solas”, sino regularse sin romper el lazo.



b) Tolerancia a la distancia



Aprender que el otro puede no estar ahora sin que eso signifique abandono.



c) Representación estable del vínculo



Sostener internamente:


“aunque hoy estés lejos, seguís siendo alguien importante para mí”.



d) Pedir cuidado sin atacar ni colapsar



Saber decir “te necesito” sin transformarlo en reclamo, demanda o explosión.


En lugar de pensar el TLP como “dificultad para amar”, conviene decir:


Hay amor, pero falta la arquitectura emocional para sostenerlo.





3. Entonces… ¿qué es la terapia desde este enfoque?



No es interpretar traumas eternamente.

No es “cambiar la personalidad”.

No es moralizar conductas.


Es algo más concreto y más humano:


La terapia es un proceso de reeducación vincular.

Aprender a estar con otros sin que el lazo se viva como amenaza vital.


En porteño:


aprender a querer sin romperse ni romper.





4. Qué se entrena en terapia



Si el déficit es relacional, la terapia se vuelve un gimnasio del vínculo.



🔹 1) Regulación emocional (la base)



Antes de trabajar relaciones, hay que entrenar al cuerpo:


  • reconocer activación

  • frenar impulsos

  • bajar intensidad sin actuar



DBT (Linehan) lo llama habilidades de tolerancia al malestar y regulación emocional.

Neurobiológicamente: bajar hiperactivación amigdalar y recuperar corteza prefrontal.


Sin esto, cualquier vínculo se vuelve una zona de explosión.





🔹 2) Habilidades interpersonales



No se trata de “portarse bien”, sino de aprender cosas concretas:


  • pedir sin exigir

  • poner límites sin atacar

  • tolerar un “no” sin sentir abandono

  • negociar sin dramatizar



Ejemplo típico en sesión:


“Si no me respondés, no te importo.”


Se trabaja con preguntas simples:


  • ¿Qué hechos tenés?

  • ¿Qué estás interpretando?

  • ¿Qué otras hipótesis existen además de abandono?



No para invalidar la emoción, sino para desarmar la lectura catastrófica del vínculo.





🔹 3) Mentalización: sostener al otro en la mente



En TLP, la percepción del otro suele oscilar entre idealización y desvalorización. No por manipulación, sino porque la emoción secuestra la representación del vínculo.


La terapia entrena algo fundamental:


El otro no desaparece emocionalmente porque hoy esté distante.


Sostener una imagen estable del vínculo es una habilidad que se aprende.





🔹 4) Apego y tolerancia a la ausencia



Este es el corazón del proceso terapéutico:


Aprender que:


  • distancia ≠ abandono

  • conflicto ≠ ruptura

  • frustración ≠ pérdida del amor



El sistema nervioso aprende, sesión tras sesión, que el lazo no se corta porque la emoción suba.





5. La relación terapéutica como laboratorio vivo



En este enfoque, la terapia no es sólo un espacio para hablar: es el escenario donde el patrón vincular aparece en tiempo real.


Aparecen:


  • miedo al abandono

  • idealización del terapeuta

  • enojo

  • necesidad intensa

  • vergüenza



La diferencia es que:

👉 no se actúan

👉 se observan

👉 se regulan

👉 se traducen en lenguaje


La terapia se vuelve un ensayo general de la vida relacional.





6. Marcos teóricos que sostienen esta mirada




🔵 DBT (Marsha Linehan)



Concibe el TLP como un déficit de habilidades en regulación emocional e interpersonal, no como falla moral ni estructural.

Entrenamiento explícito, validación del dolor y responsabilidad sobre la conducta.



🟢 ACT (Hayes)



Trabaja la fusión con pensamientos del tipo:


  • “me van a dejar”

  • “no soy querible”


    y la evitación experiencial del dolor vincular, que muchas veces deriva en conductas impulsivas.




🟡 CFT (Kristin Neff, Gilbert)



Aporta algo central: sin autocompasión no hay vínculo seguro.

Si el sistema de amenaza domina, todo contacto se vive como riesgo.



🧠 Neurociencia del apego



El proceso terapéutico fortalece:


  • regulación prefrontal

  • redes de mentalización

  • sistemas de afiliación



Dicho simple:


la terapia enseña al sistema nervioso que el otro no es peligro por defecto.





7. Qué NO es esta terapia



No es:


  • justificar conductas dañinas

  • decir “es tu diagnóstico, no podés hacer nada”

  • quedarse en la interpretación infinita del pasado



Es:

👉 validación del dolor

👉 entrenamiento activo

👉 responsabilidad sin castigo

👉 vínculo como herramienta clínica





8. Una formulación clínica integradora



Si el TLP es un déficit en socialización afectiva, entonces:


La terapia es un proceso de reaprendizaje del vínculo: entrenar la capacidad de sostener relaciones bajo emoción intensa sin huir, atacar ni colapsar.


O en versión Coco:


No se trata de aprender a estar solo.

Se trata de aprender a estar con otros sin perderse a uno mismo.





Cierre



Pensar el TLP como “déficit de socialización afectiva” no reduce la complejidad del cuadro: la vuelve más humana. Cambia el eje del juicio por el del aprendizaje. Del “¿qué te pasa?” al “¿qué no te enseñaron a hacer en el vínculo?”.


La terapia, entonces, no es corrección de una personalidad, sino algo mucho más potente:


enseñar al cuerpo y a la mente que se puede amar sin vivirlo como una amenaza existencial.


Eso no es poco.

Eso es, literalmente, reaprender a habitar el lazo humano.




 
 
 

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