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Dos canciones, dos mundos: Stan y Thank You: Apego, reconocimiento y el contraste entre la soledad sin respuesta y el cuidado cotidiano

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jan 12
  • 4 min read






Revista Coco – Psicología, vínculo y humanidad





Introducción



Stan suele escucharse como una historia extrema de obsesión, desesperación y violencia. Pero lo verdaderamente perturbador del relato no está sólo en la voz de Stan, sino en su contrapunto silencioso: Thank You, de Dido. Dos canciones que conviven en la misma obra y representan dos modos radicalmente distintos de estar en relación con otro ser humano.


Una habla desde la soledad que no encuentra respuesta.

La otra, desde la presencia que sostiene sin exigir.


Este artículo propone leer Stan a partir de ese contraste: no como una anomalía individual, sino como la expresión de lo que ocurre cuando el vínculo no tiene eco, frente a lo que sucede cuando el cuidado sí encuentra al otro.





1. Dos escenas emocionales




Stan

: escribirle a alguien que no responde



En Stan, la relación está construida sobre una asimetría absoluta: una voz que habla, espera, proyecta, insiste… y otra que no responde. El silencio del otro se vuelve significante: no es demora, es abandono. No es falta de tiempo, es falta de amor.


La emoción no se regula en el contacto, sino en la fantasía. El otro deja de ser un sujeto real y se convierte en pantalla de proyección afectiva.



Thank You

: alguien que está



En Thank You, en cambio, la escena es mínima: un día cualquiera, una casa, una persona que llega. No hay grandilocuencia. No hay intensidad dramática. Hay algo más sutil y más poderoso: presencia emocional disponible.


No es “me salvás la vida”.

Es: “cuando estás, todo se ordena un poco”.


No se trata de dependencia, sino de regulación compartida.





2. Apego sin eco vs. apego con sostén



Desde la psicología del apego, el contraste es nítido:



🔹 En

Stan

: apego ansioso sin contención



La necesidad de vínculo es intensa, legítima, humana. Pero no encuentra espejo. El otro no devuelve señal de existencia emocional. El resultado no es simplemente tristeza: es desorganización interna.


  • El silencio se interpreta como rechazo.

  • La ausencia se vive como aniquilación del lazo.

  • El yo queda atado a una respuesta que no llega.




🔹 En

Thank You

: apego seguro en lo cotidiano



Aquí el vínculo no se vive como salvación heroica, sino como base reguladora. La presencia del otro no absorbe la identidad, pero la sostiene. El afecto no es una demanda: es un marco.


No hay “si no estás, no soy”.

Hay: “con vos, puedo estar mejor”.





3. Mentalización: cuando el otro es sujeto o pantalla



En Stan, la figura a la que se escribe deja de ser una persona concreta. Se vuelve una representación interna, cargada de expectativas, fantasías y proyecciones. Ya no hay diálogo: hay monólogo emocional.


El otro no existe como mente autónoma.

Existe como soporte del propio dolor.


En Thank You, en cambio, el otro es plenamente otro. No está idealizado ni instrumentalizado. Está ahí, con su simple presencia. La relación no necesita intensidad extrema para ser significativa.


Este contraste muestra algo central en clínica:

👉 el problema no es necesitar, sino no poder mentalizar al otro como alguien separado de la propia angustia.





4. Regulación emocional: soledad vs. co-regulación




En

Stan



La emoción no encuentra dónde alojarse. No hay tercero. No hay espacio donde ser nombrada, compartida, metabolizada. La carta reemplaza al diálogo. El vínculo queda encerrado dentro de la mente.


Es el paradigma de la auto-regulación fallida: intentar sostener solo una carga emocional que necesita del otro para ordenarse.



En

Thank You



La emoción se regula en presencia. No porque el otro “resuelva” los problemas, sino porque estar con alguien permite que el sistema nervioso baje de amenaza. La casa, el cuerpo del otro, la cotidianeidad: todo funciona como contenedor.


No hay dramatismo.

Hay seguridad.





5. No es obsesión vs. romanticismo: es estructura vincular



Leer Stan como obsesión y Thank You como amor romántico es perder lo esencial. El contraste no es moral ni estético: es estructural.


Stan muestra:

– lo que ocurre cuando el afecto no encuentra retorno

– cuando el vínculo no se confirma

– cuando el otro no está emocionalmente disponible


Thank You muestra:

– lo que ocurre cuando la presencia del otro organiza sin invadir

– cuando el lazo no es exigencia, sino sostén

– cuando el amor no es intensidad, sino continuidad





6. Objetos, cartas y restos del vínculo



En Stan, la carta es el intento de sostener el lazo en ausencia del otro. Escribir es una forma de no soltar. No por patología, sino por humanidad: cuando no hay respuesta, el vínculo se repliega sobre símbolos.


En Thank You, no hacen falta objetos ni sustitutos. El vínculo no necesita ser representado: está encarnado.


Este contraste revela algo clínicamente profundo:


Cuando el otro no está, la mente inventa soportes.

Cuando el otro está, el vínculo no necesita ser sostenido por cosas.





7. Una lectura terapéutica del contraste



Si llevamos esto al campo clínico, la diferencia no está en la intensidad del amor, sino en la calidad de la regulación interpersonal.


El trabajo terapéutico con alguien “a la manera de Stan” no consiste en:

– eliminar la necesidad de vínculo

– ni desvalorizar el afecto


Sino en:


  1. reintroducir mentalización: el otro no es una extensión de mi angustia.

  2. entrenar regulación emocional: sentir sin actuar compulsivamente.

  3. diversificar fuentes de sostén: no depender de una única figura para existir emocionalmente.

  4. crear vínculos reales, presentes, disponibles: acercar la experiencia a algo más parecido a Thank You.



No se trata de pasar de “obsesión” a “desapego”.

Se trata de pasar de soledad sin eco a presencia compartida.





Cierre



Stan y Thank You no son dos canciones aisladas. Son dos modos de estar en el mundo emocional.


Una dice:


“Te necesito, pero no estás. Y sin vos, me pierdo.”


La otra dice:


“Estás acá. Y con eso alcanza para que el día tenga forma.”


Entre ambas no hay juicio. Hay una enseñanza.


Cuando el amor no encuentra respuesta, la mente intenta sostenerlo sola.

Cuando el amor es recibido, no necesita gritar: simplemente habita.


Revista Coco no propone elegir entre intensidad y calma.

Propone reconocer algo más profundo:


No es el amor lo que enferma.

Es la ausencia de un otro que pueda alojarlo.




 
 
 

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