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“Tú no eres él todavía”: Xavier, Apocalypse y el Yo Futuro

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jul 23, 2025
  • 4 min read

“Solo porque alguien tropieza y pierde el camino, no significa que esté perdido para siempre.”

—Charles Xavier



Introducción



En X-Men: Apocalypse nos enfrentamos a un villano milenario que representa la cristalización del pasado más autoritario y fatalista. En contraste, Charles Xavier encarna algo mucho más complejo: la creencia en la posibilidad del cambio humano, incluso ante el dolor, el poder y el miedo.


Pero lo más interesante ocurre en la relación entre el Charles del pasado —el joven idealista que funda la escuela— y el Xavier más maduro, que, incluso al borde de la desesperación, elige sostener su visión.


Ese diálogo entre versiones de uno mismo, tensado entre ideales, traumas y evolución, se vuelve un espejo perfecto para explorar el concepto del Future Self: cómo nos construimos a partir de nuestras proyecciones, y cómo cada decisión presente puede o no alimentar ese futuro deseado.





El Future Self: breviario psicológico



La psicología del Yo Futuro se basa en la idea de que nuestras acciones actuales están influidas —a veces inconscientemente— por la imagen que tenemos de quienes seremos en adelante.


En investigaciones como las de Hal Hershfield (UCLA), se ha demostrado que mientras más conectadas emocionalmente están las personas con su “yo futuro”, más probabilidades hay de que hagan elecciones responsables, éticas y sostenibles en el presente: desde ahorrar dinero hasta evitar comportamientos destructivos.


Pero esa conexión no es automática. Muchas veces sentimos a nuestro Yo Futuro como una figura lejana o ajena, y la psicología —así como la narrativa— puede ayudarnos a puentear esa brecha.





Xavier frente a En Sabah Nur: dos visiones del futuro



En X-Men: Apocalypse, el mutante En Sabah Nur (“Apocalypse”) representa una visión fija del destino, basada en la supremacía del poder, la destrucción del débil y el regreso cíclico a un orden piramidal. Su idea de futuro es, en el fondo, una restauración de un pasado sagrado. No hay lugar para el cambio real: solo para la selección de los más fuertes.


En contraposición, Charles Xavier sostiene —incluso cuando todo se derrumba— que la evolución no es biológica, sino ética, y que el futuro se construye al elegir confiar, enseñar, cuidar. Lo suyo es una apuesta pedagógica y compasiva.


Cuando Xavier se enfrenta mentalmente a Apocalypse en el clímax de la película, lo hace desde un lugar de fragilidad, pero también de fe: “Estás solo.” Esa frase resume su visión: el poder sin vínculos, sin imaginación del otro, es obsoleto.





El joven Charles, el profesor Xavier y el “puente” entre versiones



A lo largo de la saga, Charles ha sido mostrado como alguien brillante, pero también ingenuo, arrogante y a veces con una confianza peligrosa en su poder.


En Apocalypse, ya ha atravesado pérdidas y crisis. La relación con Raven/Mystique, con Erik/Magneto, y con Moira le ha enseñado que no todo puede ser controlado ni prevenido. Sin embargo, elige sostener su visión de un futuro en donde humanos y mutantes puedan convivir.


Esta elección no es menor: es un acto de autorregulación narrativa. Está decidiendo quién quiere ser. En términos de psicología narrativa, diríamos que está escribiendo una historia futura posible, y actuando hoy como el tipo de persona que puede habitarla.


La psicología del Yo Futuro no es solo visualización: es encarnar en el presente los valores que sostendrán esa versión futura.


Xavier hace eso todo el tiempo. Incluso cuando pierde. Incluso cuando lo duda. Incluso cuando teme.





La escuela como símbolo del Yo Futuro



Otro detalle clave: en el final de Apocalypse, Xavier reconstruye la escuela. Este acto no es menor. Después de la destrucción, vuelve a abrir un espacio de aprendizaje y esperanza. Pero esta vez no desde la soberbia de quien cree saberlo todo, sino desde la humildad de quien ha comprendido que el conocimiento real está en la transmisión, en la comunidad, en el vínculo.


Ese gesto —reabrir la escuela— es una metáfora perfecta del Future Self: uno no solo proyecta un futuro, lo entrena, lo cuida, lo alberga.





¿Y si el futuro no está escrito?



La famosa frase de Terminator 2 —“no hay destino salvo el que elegimos construir”— resuena con fuerza también en Apocalypse. Porque al final, Xavier no derrota al villano con más poder, sino con más fe en el cambio.


Esta idea puede parecer ingenua, pero es radical: si creemos que el futuro está predeterminado, actuamos como autómatas. Si creemos que puede cambiar, nos volvemos responsables de nuestras decisiones.


La psicología del Yo Futuro nos recuerda que cada gesto presente está construyendo una versión de quién seremos. La pregunta es:

¿Podemos soportar el vértigo de elegir ese camino, aún sin garantías?


Xavier lo hace. Y al hacerlo, nos muestra que, como decía Kierkegaard, la vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante.





Ejercicio breve: la carta entre Charles y Xavier



Imaginá escribirte una carta desde tu Yo Futuro —como si fueras un Xavier más sabio, después de haber pasado tormentas. ¿Qué te dirías? ¿Qué decisiones te agradecerías haber tomado hoy?


Este tipo de ejercicios, breves pero honestos, ayudan a reducir la brecha emocional entre tu Yo presente y tu Yo venidero. Y cuanto más cercano te sientas a esa versión futura, más probable es que la encarnes.





Cierre



En un mundo donde la desesperanza y el cinismo parecen a veces más racionales que la fe, X-Men: Apocalypse propone otra cosa:

Que el poder real no es el que destruye, sino el que imagina.

Que el futuro no es una línea recta, sino una elección constante.

Y que nuestros yos futuros no están allá lejos esperando, sino que se gestan, aquí y ahora, con cada acto de coraje, compasión y coherencia.


Como Xavier en su escuela, como tú frente al espejo.



 
 
 

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© 2025 by Marcelo Gallo de Urioste, Licenciado en Psicología. 

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