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Ron Gone Wrong: cómo hacer amistad con las partes que no funcionan

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Dec 27, 2025
  • 3 min read


Hay historias que parecen infantiles y terminan siendo profundamente terapéuticas.

Ron Gone Wrong es una de ellas.


En la superficie, es una película sobre robots, algoritmos sociales y amistad.

En el fondo, es una historia sobre qué pasa cuando una parte nuestra no funciona como debería… y qué ocurre cuando, en vez de corregirla, intentamos acompañarla.


Jung habría sonreído viendo a Ron.





Dos personalidades, un mismo cuerpo



Carl Gustav Jung hablaba de algo simple y a la vez incómodo:

no somos una sola personalidad.


Describía al menos dos grandes modos de estar en el mundo:


  • Personalidad n.º 1


    La que se adapta.


    La que aprende rápido qué se espera.


    La que quiere encajar, rendir, responder bien.


    Es la que firma mails, llega a horario, entiende las reglas del juego.

  • Personalidad n.º 2


    La que siente antes de entender.


    La que sueña, se pierde, se equivoca.


    Más infantil, más vulnerable, más creativa.


    Vive medio escondida, pero cuando habla… habla en serio.



El problema no es tener dos personalidades.

El problema es cuando una gobierna y la otra queda exiliada.





Ron: el error que no se deja borrar



En el mundo de Ron Gone Wrong, los robots están diseñados para optimizar la amistad.

Saben qué decir, a quién hablarle, cómo gustar.


Ron no.


Ron:


  • se traba

  • dice cosas fuera de tiempo

  • no entiende del todo las normas

  • insiste cuando ya debería rendirse



Ron es el fallo del sistema.


Y justamente por eso, Ron se vuelve humano.


Si lo miramos con lentes jungianos, Ron encarna a la Personalidad n.º 2:

esa parte nuestra que no sabe funcionar bien, pero sí sabe sentir.


No optimiza vínculos.

Los vive.





Cuando “funcionar bien” sale caro



La Personalidad n.º 1 suele ganar.

Porque el mundo la premia.


Pero el costo es alto:


  • rigidez

  • ansiedad

  • sensación de estar actuando la propia vida

  • vínculos correctos pero vacíos



Barney, el protagonista, quiere pertenecer.

Quiere amigos.

Quiere ser visto.


Su drama no es la soledad:

es tener que volverse alguien que no es para dejar de estar solo.


Ahí aparece Ron como un espejo incómodo:

una forma de vincularse que no garantiza éxito, pero sí verdad emocional.





La amistad como acto psicológico



Acá está el corazón de la película —y del artículo—:


Crecer no es eliminar partes internas.

Crecer es hacer amistad entre ellas.


Ron no viene a corregir a Barney.

No viene a “mejorarlo”.

Viene a acompañarlo mientras se equivoca.


Y eso, llevado a la vida adulta, es revolucionario.


Porque muchas veces tratamos a nuestra Personalidad n.º 2 como un error:


  • la apuramos

  • la juzgamos

  • la callamos

  • la medicalizamos simbólicamente



Ron propone otra cosa:

quedarse.





Personajes como tecnología emocional



Los personajes no son solo ficción.

Son dispositivos psíquicos.


Nos permiten:


  • ver conflictos sin quedar atrapados en ellos

  • discutir con nosotros mismos sin pelearnos

  • sentir sin tener que explicarlo todo



Ron, Barney, los otros bots, la viralidad, el algoritmo:

todos funcionan como partes externalizadas de una experiencia interna.


Por eso estas historias emocionan tanto:

no hablan de nosotros,

hablan desde nosotros.





Identidad: no una etiqueta, una historia coral



La película dice algo clave, sin decirlo explícitamente:


No somos coherentes.

Somos integrables.


A veces manda la parte eficiente.

A veces la sensible.

A veces aparece una nueva, rara, torpe, fuera de lugar.


Una vida rica no es una vida sin contradicciones.

Es una vida donde las contradicciones conversan.


Ron no se arregla del todo.

Y eso no es una falla del guion.

Es la tesis.





Epílogo Coco



Tal vez crecer no sea volverse un robot que funciona bien.

Tal vez crecer sea animarse a cuidar a los Rons internos que todavía no saben cómo estar en el mundo.


Esos que se equivocan.

Que llegan tarde.

Que aman raro.

Que sienten demasiado.


No para que gobiernen todo.

Sino para que no queden solos.


Porque cuando una parte queda sola demasiado tiempo,

empieza a romper cosas desde adentro.





Ejercicio final (opcional, pero honesto)



Pensá en tu propio Ron:


  • ¿cuándo aparece?

  • ¿qué intenta proteger?

  • ¿qué pasaría si, en vez de corregirlo, lo escucharas un rato?



A veces, la amistad que más cuesta…

es la interna.



 
 
 

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© 2025 by Marcelo Gallo de Urioste, Licenciado en Psicología. 

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