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Psicología del propósito, neuroplasticidad y el arte de dirigir la mente hacia el horizonte deseado

  • Writer: Marcelo Gallo
    Marcelo Gallo
  • Jul 30, 2025
  • 6 min read

🧭 Intencionar: recordar cada día lo que da sentido




“La atención es el recurso más escaso del siglo XXI.

La intención es la brújula que le da dirección.”

— Marcelo Gallo





I. El olvido como tendencia natural del sistema



La mente humana no está diseñada para mantener propósitos a largo plazo por sí sola. Nuestra atención es limitada y altamente sensible a estímulos inmediatos. Esto responde a mecanismos evolutivos: lo urgente capta más recursos que lo importante.


La psicología cognitiva ha mostrado que la mente tiende a volver a sus rutas habituales de pensamiento. Daniel Kahneman, en Thinking, Fast and Slow (2011), diferencia entre el Sistema 1 (rápido, automático, emocional) y el Sistema 2 (lento, deliberado, reflexivo). Intencionar requiere del segundo sistema, que se fatiga con facilidad si no se entrena o apoya con recordatorios estructurados.


La consecuencia: aún con buenas intenciones, olvidamos nuestras propias decisiones importantes. Por eso, intencionar no es algo que se hace una vez, sino todos los días.





II. Intención como anclaje: recordar lo que importa



Desde la psicología motivacional, la teoría de la autodeterminación (Self-Determination Theory, Deci & Ryan, 1985; 2000) establece que la motivación más sostenible y saludable es la que nace de valores internos, no de presión externa. Pero para que estos valores influyan en nuestras acciones, deben estar disponibles en la conciencia activa.


En este sentido, intencionar es una forma de “alimentar” el nivel consciente con aquellas metas que tienen coherencia con nuestra identidad. Como dice Richard Ryan:


“La intención, cuando está vinculada al valor personal, genera una motivación autónoma que perdura incluso cuando las condiciones externas cambian.”





III. La intención como hábito mental



Gollwitzer (1999) y otros autores de la psicología conductual desarrollaron el concepto de intenciones de implementación (“if-then plans”), que ayudan a automatizar decisiones alineadas con un propósito. Por ejemplo: “Si me siento frustrado, entonces voy a respirar antes de responder.” Este tipo de planificación condicionada aumenta significativamente la probabilidad de actuar de acuerdo al propósito deseado.


El proceso de intencionar diariamente puede entenderse como una forma más emocional y simbólica de ese mecanismo: recordar el propósito no como obligación, sino como brújula emocional.


Charles Duhigg, en The Power of Habit (2012), explica que los hábitos no se construyen con fuerza de voluntad, sino con estructuras. Una intención que se repite a diario, en un contexto emocional significativo, se vuelve una pista mental que guía el comportamiento.





IV. Neuroplasticidad y repetición afectiva



Desde la neurociencia, sabemos que las redes neuronales se refuerzan con el uso repetido. La potenciación a largo plazo (LTP) es el mecanismo que explica cómo se fortalecen las conexiones entre neuronas cuando se activan juntas de forma sostenida.


El Dr. Norman Doidge, en The Brain That Changes Itself (2007), afirma:


“Cada vez que volvemos a una intención con atención y emoción, entrenamos al cerebro para que la reconozca como familiar. La intención se convierte en una predisposición.”


Esto implica que intencionar diariamente —con claridad, emoción y lenguaje propio— es una forma de entrenar la mente a desear, elegir y perseverar.





V. El rol de la intención en terapias psicológicas



En varias terapias contemporáneas, la práctica de intencionar está implícita como parte del cambio.



a. ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso)



ACT trabaja con valores elegidos conscientemente, que actúan como dirección, no como metas alcanzables. Según Hayes et al. (2011), cuando una persona se conecta a diario con sus valores (“¿quién quiero ser hoy?”), es más probable que actúe en consonancia con ellos a pesar del malestar o la duda.


“No cambiamos esperando sentirnos bien. Cambiamos actuando hacia lo que importa, incluso cuando no es cómodo.”



b. Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT)



MBCT integra prácticas de atención plena con la observación de pensamientos y patrones. En este contexto, establecer una intención consciente antes de la práctica es clave. El terapeuta invita al paciente a declarar: “Mi intención es observar sin juicio”, o “Mi intención es cuidarme mientras observo el dolor”.


Este simple acto de nombrar la intención modifica la actitud atencional.





VI. Práctica: El cuaderno de la intención



Una forma concreta y psicológicamente eficaz de intencionar es llevar un “cuaderno de intención” diario. Aquí, la repetición no es control obsesivo, sino cultivo amoroso de dirección.



Sugerencia de estructura diaria (5 minutos)



  1. ¿Qué quiero recordar hoy?


    (Ej: “Que puedo frenar antes de reaccionar” / “Que mi cuerpo merece descanso”)

  2. ¿Por qué es importante para mí?


    (Ej: “Porque quiero ser un padre más presente” / “Porque no quiero enfermarme como mi papá”)

  3. ¿Qué me puede desviar hoy?


    (Ej: “El apuro” / “La necesidad de aprobación”)

  4. ¿Qué puedo hacer para volver si me pierdo?


    (Ej: “Respirar y leer esto otra vez”)






VII. Intención no es presión, es pertenencia



Uno de los errores más comunes es creer que intencionar es exigirse. En realidad, intencionar es volver a casa. Es cuidar, todos los días, la llama de lo que nos mueve.


Kristin Neff, en su trabajo sobre autocompasión, propone que cuando recordamos nuestros propósitos con ternura y no con culpa, somos más resilientes ante el fracaso y más consistentes en el largo plazo.


“La autocompasión crea un entorno interno seguro desde el cual podemos crecer.”





VIII. Conclusión: la dirección vale más que la velocidad



Intencionar es elegir cada día qué historia queremos contar con nuestras acciones. No siempre vamos a sentirnos inspirados, ni siempre vamos a tener claridad. Pero si cada mañana, aunque sea por un minuto, recordamos lo que nos importa…

entonces estamos entrenando a la mente para que, con el tiempo, se incline naturalmente hacia eso.


Y así, lo que un día fue un deseo tímido, se vuelve una dirección viva. Un hábito de conciencia. Una brújula que no se impone, pero que acompaña.





Bibliografía:



  • Deci, E. L., & Ryan, R. M. (1985, 2000). Self-Determination Theory

  • Gollwitzer, P. M. (1999). Implementation Intentions: Strong Effects of Simple Plans. American Psychologist

  • Duhigg, C. (2012). The Power of Habit

  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2011). Acceptance and Commitment Therapy

  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow

  • Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself

  • Neff, K. (2011). Self-Compassion

  • Schacter, D. L. (2007). The Seven Sins of Memory






📝 1. Ficha de intención diaria (versión para imprimir o completar digitalmente)



Podés usarla como rutina matinal o al comenzar una sesión terapéutica o de journaling.





🌅

Ficha de Intención Diaria



“Recordar lo que importa”


Fecha: ____________

Lugar o estado físico actual: __________________________________



1. ¿Qué quiero recordar hoy?



Una frase, una actitud, una dirección. Algo que quieras tener presente.

✎ ____________________________________________________________



2. ¿Por qué esto es importante para mí?



¿Qué valor, historia o anhelo profundo se conecta con esto?

✎ ____________________________________________________________



3. ¿Qué obstáculos internos o externos podrían desviar mi atención?



Pensamientos, emociones, rutinas, personas…

✎ ____________________________________________________________



4. ¿Qué puedo hacer para reconectarme si me pierdo?



Una acción, un gesto, una respiración, una frase…

✎ ____________________________________________________________



5. Cierre simbólico (elegí una):



  • Coloco esta intención en mi bolsillo o escritorio

  • Me repito en voz baja la frase

  • Dibujo un símbolo que la represente: 🌀🌱🗝️✨





¿Querés que esta ficha esté también en formato editable en Canva o como PDF imprimible con tu logo?





🧘 2. Meditación guiada: “Volver a la intención”



Una práctica de 5 minutos para conectar con tu propósito antes de comenzar el día o al iniciar una actividad significativa. Podés leerla en voz alta o escucharla como grabación (te puedo armar el audio si lo deseás).





🌬️ Meditación guiada:

Volver a la intención



Duración: 5 minutos

Postura: Sentado/a cómodo/a, con la espalda erguida pero sin tensión.

Lugar: En silencio o con música suave de fondo.


Cierra los ojos.

Sentí el peso del cuerpo sobre la silla o el suelo.

Llevá tu atención al aire que entra y sale por tu nariz.


Inhalá profundo…

Exhalá lento…


Una vez más…

Inhalá…

Exhalá…


Ahora llevá tu atención al centro del pecho.

Imaginá que ahí se enciende una luz suave. No quema. Acompaña.


Preguntate con amabilidad:

¿Qué quiero recordar hoy?

(Elegí una palabra o frase corta… Dejá que surja. No la fuerces.)


Repetila internamente tres veces, como si la sembraras en tu cuerpo:


“Hoy quiero moverme desde la calma.”

“Hoy voy a cuidarme en lo pequeño.”

“Mi intención es confiar en lo que soy.”

(O lo que vos hayas elegido.)


Ahora conectá con el porqué.

¿Por qué esto importa para mí?

¿A qué valor o deseo profundo responde?


Permitite sentir la emoción que lo acompaña.

Respirá con ella, sin empujarla.


Ahora imaginá que esa intención se aloja en tu cuerpo, como si lo habitara.

Sentila en el pecho, los brazos, la frente, los pies.


Cuando estés listo/a, respirá una vez más.

Y repetí internamente:


“Puedo olvidarlo y volver.

Cada vez que vuelva, cuenta.”


Abrí los ojos.

Estás listo/a para habitar tu día.



 
 
 

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