
Apocalípticos e Integrados 2025: Trabajo, identidad y duelo simbólico en la era de la inteligencia artificial
- Marcelo Gallo
- Aug 5, 2025
- 7 min read
“Lo que el hombre produce, acaba por producir al hombre.”
— Jean Baudrillard
I. Introducción: la pregunta por quiénes somos cuando cambia lo que hacemos
La transformación acelerada de las herramientas de procesamiento de información ha llevado no solo a cambios en las prácticas laborales, sino también a una crisis profunda en las formas de constitución del yo moderno. Desde la oralidad hasta la inteligencia artificial, cada gran salto tecnológico ha implicado también una redistribución de funciones cognitivas, una alteración de roles sociales, y, por ende, una reconfiguración del sentido de identidad personal.
En 2025, ante la expansión de los sistemas de IA generativa en tareas tradicionalmente consideradas “cognitivas” y “creativas”, el sujeto contemporáneo enfrenta un dilema: ¿puede sostener una identidad laboral estable cuando el contexto que la legitimaba se transforma o desaparece? ¿Cómo transitar el duelo simbólico de la ocupación sin quedar atrapado en la nostalgia, el resentimiento o la autoanulación?
Este artículo explora ese dilema desde una perspectiva crítica, integrando aportes de la filosofía, la psicología y la sociología del trabajo.
II. Breve arqueología de la mediación simbólica: de la voz a la IA
En términos históricos, cada herramienta de procesamiento simbólico ha implicado no solo una reorganización de la producción de conocimiento, sino también del trabajo asociado a ella:
Oralidad primaria: la sabiduría estaba en la memoria viva del grupo. El rol del narrador o chamán cumplía una función estructurante (Ong, 1982).
Escritura: liberó a la mente del recuerdo, permitiendo una estabilidad de la ley y la acumulación de conocimiento (Goody, 1977), pero también fragmentó la experiencia.
Imprenta: democratizó el acceso a la información, pero instituyó nuevas jerarquías del saber (Eisenstein, 1980).
Máquina de escribir: profesionalizó la escritura, reguló el tiempo productivo, y dio lugar al modelo burocrático moderno.
Procesadores de texto e Internet: disolvieron los límites entre autor, editor y lector; multiplicaron los flujos de información y crearon nuevas demandas cognitivas.
IA generativa: descentraliza la producción simbólica, automatiza funciones antes consideradas “humanas” y desestabiliza los criterios de autoría, experticia y creatividad.
Este último paso no es solo técnico. Es, en palabras de Bernard Stiegler (2010), un “corte en la organización de la individuación”, ya que externaliza parte del aparato psíquico en dispositivos automáticos.
III. El trabajo como soporte del yo moderno
Históricamente, el trabajo ha sido una de las matrices centrales de la identidad en las sociedades modernas. Max Weber ya señalaba que la ética del trabajo organizaba no solo el tiempo social, sino también el sentido personal de valía.
En el capitalismo industrial, el trabajo era repetitivo pero estable. En el capitalismo cognitivo, como señala Franco Berardi “Bifo” (2009), el trabajo se volvió inestable, intermitente, pero emocionalmente absorbente.
Este pasaje genera una tensión central: si el yo se constituye en función de su utilidad, ¿qué sucede cuando ya no resulta útil bajo los parámetros del sistema?
IV. Duelo simbólico y desidentificación funcional
Cuando una ocupación desaparece o cambia radicalmente, no se trata solamente de una “transición laboral”. En términos psicológicos, se inicia un proceso de duelo simbólico (Neimeyer, 2001). El sujeto no pierde una tarea, sino un modo de narrarse a sí mismo. Las expectativas construidas a lo largo de años quedan en suspenso, y la continuidad narrativa del yo entra en crisis (McAdams, 2001).
Judith Butler (2004) ha mostrado que la identidad no es una sustancia, sino una performance reiterada. Desde esta perspectiva, la pérdida del entorno que validaba esa performance genera vacío ontológico, un estado en el que el sujeto ya no sabe cómo ser alguien ante los demás.
Este vacío puede derivar en tres grandes respuestas:
Resistencia nostálgica (rechazo del presente)
Sumisión acrítica (adaptación sin sentido)
Reconfiguración reflexiva (flexibilidad con dirección)
V. Estudios de caso: transiciones identitarias en primera persona
Se presentan tres casos representativos de esta crisis identitaria, tratados desde una mirada analítica sin juicios morales.
A. El técnico desplazado
Perfil: 59 años, técnico electromecánico, formación empírica en imprentas industriales. Desde el cierre de su fábrica en pandemia, se negó a reconvertirse al ámbito logístico digital. Vive de la reparación informal de bicicletas y dispositivos.
Interpretación: El sujeto sostiene una identidad residual, apoyada en la repetición de gestos técnicos que hoy ya no son socialmente valorizados. Preserva agencia subjetiva pero a costa de aislamiento económico. La autoafirmación se convierte en trinchera.
B. La docente intertextual
Perfil: 42 años, profesora de historia, desarrolla contenido educativo digital combinando narrativas históricas con IA generativa y plataformas visuales.
Interpretación: Se observa una forma de reconfiguración identitaria que no niega el valor pedagógico, sino que lo desancla del dispositivo institucional tradicional. No hay pérdida del propósito, sino mutación de los medios.
C. El clínico reactivo
Perfil: 46 años, psicólogo psicoanalítico. Nota una disminución de consultas en favor de plataformas de bienestar automático. Rechaza todo formato que implique tecnología mediadora.
Interpretación: La resistencia al cambio se asienta en una idealización del marco simbólico tradicional, que puede impedir la actualización de la práctica en términos ético-técnicos. Riesgo de anacronismo clínico.
VI. Intervenciones posibles desde la psicología contextual y la filosofía práctica
El abordaje clínico de estos casos requiere delicadeza fenomenológica: no se trata de “convencer” al sujeto de adaptarse, sino de acompañar el proceso de desidentificación sin pérdida de sentido.
Desde la psicología contextual (Hayes et al., 1999), proponemos las siguientes líneas de intervención:
1. Clarificación de valores
Más allá del rol, ¿qué dimensión valórica sostenía la ocupación anterior? ¿Qué necesidad humana se estaba respondiendo?
Ejemplo clínico: un diseñador gráfico que teme quedar obsoleto puede reconectar con su valor de “traducir ideas en imágenes comprensibles”, más allá del software.
2. Distinción entre forma y función
Ayudar al sujeto a diferenciar la tarea concreta de la función social o simbólica que desempeñaba.
Ejemplo clínico: un docente puede dejar de dar clases presenciales, pero seguir ejerciendo el rol de facilitador del pensamiento a través de medios audiovisuales, plataformas o tutorías digitales.
3. Intervenciones basadas en defusión cognitiva
Permitirle al sujeto ver sus pensamientos (“yo no sirvo para esto”, “esto no es lo mío”) como productos mentales transitorios, no como verdades absolutas.
4. Acompañamiento filosófico o socrático
Desde la tradición de Pierre Hadot o Michel Foucault, puede proponerse una lectura de este momento no como decadencia, sino como práctica de sí: una oportunidad de reelaboración existencial.
Ejercicio sugerido: escribir una carta desde el yo del futuro, que recuerde con gratitud la valentía de haber cambiado de forma sin traicionarse en el fondo.
VII. Conclusión: el trabajo se transforma, pero el sentido se cultiva
En este momento histórico, no hay garantías de estabilidad profesional. Pero sí hay posibilidad de cultivar una relación más flexible, menos narcisista y más ética con las prácticas que ejercemos.
Ser útil no es equivalente a ser reconocido por el mercado. Ser alguien no requiere de un título fijo. Lo que la IA amenaza no es la humanidad, sino las formas rígidas en las que la humanidad se acostumbró a narrarse.
Y como escribió Nietzsche, “hay que tener caos en uno para poder dar a luz una estrella danzarina”.
Quizás esa estrella no sea otra cosa que una forma renovada de estar en el mundo: sensible, crítica, disponible.
Perfecto. A continuación te presento una serie de ejercicios autoadministrados paso a paso, diseñados desde la perspectiva de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), orientados a acompañar procesos de duelo identitario y transición laboral ante cambios tecnológicos. Están pensados para que puedan ser impresos o completados digitalmente, en un estilo de “cuaderno de exploración”.
🌿
Ejercicios ACT para reconectar con el sentido cuando cambia el trabajo
Autoadministrado · Paso a paso · Para imprimir o completar digitalmente
✍️ EJERCICIO 1: ¿QUÉ HACÍAS, QUÉ SIGNIFICABA?
“No sos lo que hacías. Sos lo que valorabas mientras lo hacías.”
Objetivo:
Diferenciar entre la forma externa del trabajo (lo que hacías) y la función interna (lo que valorabas al hacerlo).
Instrucciones:
Completá las siguientes frases con lo que te venga. No hay respuestas correctas ni incorrectas.
1. En los últimos años, yo me dedicaba a:
👉 _________________________________________________________
2. Lo que más me gustaba de ese trabajo era:
👉 _________________________________________________________
3. Cuando lo hacía, sentía que contribuía a:
👉 _________________________________________________________
4. En el fondo, lo que yo más valoraba era:
👉 _________________________________________________________
5. Si tuviera que resumir ese valor en una palabra o frase sería:
👉 _______________________________________
🧠 Reflexión:
Ese valor sigue siendo válido, incluso si el formato cambió. Lo importante es encontrar nuevas formas de expresarlo.
🔍 EJERCICIO 2: FORMAS VERSUS FUNCIONES
“No se trata de hacer lo mismo. Se trata de sostener lo valioso en nuevas formas.”
Objetivo:
Visualizar distintas formas posibles de sostener lo que te importa, aunque ya no sea de la manera habitual.
Instrucciones:
Completá el cuadro.
VALOR QUE QUIERO SOSTENER
ANTES LO HACÍA ASÍ…
AHORA PODRÍA EXPLORAR HACERLO ASÍ…
Ej: Acompañar procesos
Terapia individual en consultorio
Mentorear jóvenes online / diseñar talleres comunitarios
🧠 Reflexión:
Lo que cambia es la forma. Lo que puede permanecer es la dirección valórica.
🧠 EJERCICIO 3: DEFUSIÓN COGNITIVA
“Tus pensamientos no son órdenes. Son eventos mentales.”
Objetivo:
Identificar pensamientos que generan bloqueo o rigidez, y verlos como palabras, no como verdades absolutas.
Instrucciones:
Escribí abajo un pensamiento que suele aparecer cuando pensás en reinventarte.
👉 “Cuando pienso en hacer algo nuevo, aparece el pensamiento…”
👉 ___________________________________________________________________________
Ahora, escribilo de nuevo pero precedido por la frase:
👉 “Estoy teniendo el pensamiento de que…”
👉 ___________________________________________________________________________
Ahora, agregá: “Estoy notando que estoy teniendo el pensamiento de que…”
👉 ___________________________________________________________________________
🧠 Reflexión:
Este distanciamiento no niega lo que sentís, pero te permite ganar espacio para elegir qué hacer con eso.
🧭 EJERCICIO 4: MAPA DE VALORES PRESENTES
“Si no sabés hacia dónde vas, cualquier mapa te deja en el medio de la nada.”
Objetivo:
Clarificar qué valores siguen siendo importantes hoy, más allá del contexto laboral anterior.
Instrucciones:
Marcá con una ✳ las áreas de tu vida que siguen siendo valiosas para vos, incluso si las estás transitando en crisis.
☐ Cuidar a otras personas
☐ Crear belleza o significado
☐ Enseñar, guiar, acompañar
☐ Estar en contacto con la naturaleza
☐ Aprender y explorar
☐ Participar en comunidad
☐ Sostener vínculos íntimos
☐ Promover la justicia o la equidad
☐ Crear o transformar
☐ Otras: ______________________________________
🧠 Reflexión:
Los valores son direcciones. Aunque cambien los caminos, el norte puede seguir siendo el mismo.
💬 EJERCICIO 5: UNA CARTA DESDE TU YO FUTURO
“La flexibilidad es también una forma de fidelidad: fidelidad a lo que realmente importa.”
Objetivo:
Acceder a una perspectiva más amplia que te permita mirar el presente con compasión y posibilidad.
Instrucciones:
Imaginá que pasaron 5 años. Tu yo del futuro escribe una carta al yo de hoy. Completá los siguientes blanks:
Querido yo del presente:
Sé que estás sintiendo ___________________________________________.
Te entiendo, porque yo también pasé por ahí.
Pero quiero que sepas que, con el tiempo, lograste ____________________________________________________________________.
No fue fácil, pero mantuviste tu compromiso con _______________________________________.
Y eso hizo toda la diferencia.
Te abrazo con orgullo,
Tu yo del futuro.
🧠 Reflexión:
Este ejercicio no es para “autoengañarte”, sino para recordarte que el yo no es una foto, sino una historia en movimiento.

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